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¿A usted le gustaría conocer a Dios?

Se puede preguntar: “¿Es posible conocer a Dios?” La Biblia dice que sí es posible conocer a Dios, y también dice que conocer a Dios es tener la vida eterna.

            “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero…” (Juan 17:3)

Note que este versículo dice que hay un solo Dios y que Ud. puede tener una relación personal con Él. También dice que si Ud. conoce a Dios, puede tener la vida eterna.

“¿Es posible saber que ha alcanzado usted la vida eterna?”

Otra vez, la Biblia dice que sí…

“Estas cosas os he escrito a vosotros…para que sepáis que tenéis vida eterna…” (1 Juan 5:13)

Quizás usted no haya pensado mucho en Dios antes, pero la realidad es que ¡Dios ha estado buscando a usted!

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10)

Para conocer a Dios y tener la vida eterna, hay que entender algunas cosas…

¿Por qué fue creado Ud.?

Dios creó al hombre para que él lo honrara:

“Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas…” (Apocalipsis 4:11)

El hombre fue creado para amar a Dios y para darle el honor y la alabanza que merece.

¿Cómo se destruyó esta relación?

El hombre escogió pecar contra Dios en vez de servirle. El primer hombre, Adán, escogió hacer lo que él quería y desobedeció a Dios.

El resultado fue que el pecado entró en el mundo, y Adán murió como le había prometido Dios. La muerte es una separación. Cuando pecó Adán, se le apartó espiritualmente de Dios--  por la vergüenza se escondió de Dios. Por desgracia, el pecado y la separación se propagaron a toda la raza humana. La Biblia dice…

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres…” (Romanos 5:12)

“…todos pecaron…” (Romanos 3:23)

Aunque el hombre fue creado para relacionarse con Dios, el pecado destruyó esta relación. El hombre fue separado de Dios y fue destinado a morir físicamente. Si mueren los hombres, estando separados espiritualmente de Dios, la muerte física será el comienzo de un estado eterno de separación de Dios:

“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio…” (Hebreos 9:27)

Después de la muerte física viene el Juicio Final.

El Castigo del Pecado

En este juicio, Dios no va a decidir si la gente va al cielo o no, sino que va a condenar a los pecadores al infierno – a la separación eterna de Dios. La Biblia dice…

“Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23)

Lo que ganamos por nuestros pecados es la muerte – la muerte eterna.

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el largo que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8).

La verdad es que usted ya está separado de Dios por causa del pecado, y la muerte no le dará otra oportunidad.

“pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Isaías 59:2).

¡Buenas Noticias!

“Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito” (Juan 3:16).

Lo bueno es que Dios nos ama y nos mandó a su Hijo, Jesucristo. Este versículo se refiere a Jesús como el Hijo de Dios, pero esto no significa que Jesús sea menos que Dios, sino que es igual con Dios el Padre.

“siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia…” (Hebreos 1:3)

Así que, Jesús es el único que nos puede revelar a los seres humanos el carácter de Dios porque es Dios.

“A Dios nadie le vio jamás” pero Jesús, el Hijo de Dios, “le ha dado a conocer” (Juan 1:18).

Dios mandó a Jesús a este mundo para darnos a los hombres pecaminosos una manera de relacionarse con Dios.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

Porque Jesús es Dios y “no conoció pecado” (2 Corintios 5:21), debe vivir para siempre. Pero, los hombres colgaron a Jesús sobre una cruz y murió. El hombre merece la muerte por los pecados, Jesús no la merecía, pero Jesús murió.

“Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3,4)

¡Jesucristo murió, fue sepultado, resucitó y está vivo! Su muerte nos muestra el amor de Dios por nosotros:

“Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Por la muerte, el entierro y la resurrección de Jesucristo, Dios nos demostró su amor para nosotros y nos dio una manera para que se pagara la sanción del pecado. Dios dejó que Jesucristo viniera a este mundo y que sufriera él mismo el castigo del pecado para que el hombre no tuviera que pagar eternalmente por sus propios pecados:

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios…” (1 Pedro 3:18)

Jesucristo (el justo) no se murió porque tuviera que morir, sino se murió por los injustos (todos los humanos) para llevarlos a Dios.

Las leyes nacionales tienes castigos para los que las desobedecen, y de la misma manera, la ley de Dios manda un castigo cuando no le obedece.

“Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23)

Es injusto que Dios ignore los pecados, como es injusto que un juez ignore los delitos cometidos en nuestra sociedad.

Pero el amor de Dios nos dio una alternativa. Jesús sufrió nuestro castigo en su propia carne.

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones” (Isaías 53:5).

¿Qué tengo que hacer?

Pensar que usted tiene que hacer algo para ganar la vida eterna es desconfiar en lo que dijo Dios. Ud. no puede hacer nada para relacionarse con Dios.

“…nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia…” (Tito 3:5)

Simplemente tiene que creer que Dios ya ha hecho todo por usted, porque la vida eterna es un regalo de Dios.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8,9).

Un regalo verdadero se da sin la esperanza de recibir remuneración.  Si alguien le ofrece un regalo y quiere que Ud. se lo pague o que haga algo para ganarlo, no es un regalo. El regalo de la vida eterna no se puede comprar ni se puede ganar. No se puede ganar la vida eterna tratando de complacerle a Dios, porque Dios dijo que era un regalo. Simplemente tiene que aceptarlo y recibirlo.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

El versículo anterior habla de creer y de recibir. Dios nos da la vida eterna cuando recibimos a Cristo como nuestro salvador y cuando creemos que lo que hizo Jesús por nosotros es suficiente para satisfacerle a Dios.

Si usted recibe a Jesucristo como su Salvador, tendrá la vida eterna porque Jesucristo es la Vida Eterna.

“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:11, 12).

Para recibir a Jesucristo como su Salvador, hay que arrepentirse de los pecados:

“Pero Dios…ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30).

El arrepentimiento es: el reconocimiento de que su pecado es lo que condena a Ud., un deseo de apartarse de este pecado, y un deseo de permitir que Jesucristo sea su Amo.

Para tener una relación con Dios y para saber que usted estará con Él en el cielo cuando muera, tiene que:

·         creer que Ud. es pecador,

·         entender que merece el infierno por los pecados,

·         Poner su fe en Dios, creyendo que Dios le perdonará, porque Cristo murió por Ud., y pedir que Jesucristo sea su Amo y Salvador.

Jesucristo dijo:

“El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación…” (Juan 5:24)

La Biblia nos promete que:

“todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13).

Una oración no salva a nadie - la gente puede decir las palabras sin decirlas en serio. La fe verdadera en Jesucristo es lo único cosa que puede salvar a usted. Pero, una oración es una buena manera de expresar su confianza en Dios. ¿Por qué no le ora a Dios ahora mismo y recibe a Jesucristo como su Salvador? Puede decir algo así:

Querido Dios, yo sé que soy pecador y que merezco ir al infierno. Creo que Jesucristo murió por mí y resucitó para que yo pudiera ocupar un lugar contigo en el cielo. Perdóname, por favor. Me arrepiento de los pecados y acepto el regalo de la salvación que me ofreces por recibir a Cristo como mi Salvador y mi Amo.

 

Si le expresa su fe a Dios en una oración como la oración arriba, ¡Dios le dará una Vida Nueva! ¡Esa vida nueva será una relación con Él que continuará por toda la eternidad!

Si Ud. decidió confiar en Cristo como su Salvador, nos gustaría ayudarlo a mejorar su relación con Dios. ¡Por favor, póngase en contacto con nosotros pronto!

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